Las huellas de Amadis 🐾
Un cuento literario por Arthur Rojas
Capítulo I: El Jardín Sin Nombre
Emma y Amadis se encuentran en un claro escondido entre hojas doradas. Él, un perro callejero marcado por el abandono, la mira con una esperanza intacta. Ese instante, sin palabras, une dos almas que se reconocen sin haberse buscado.
El claro, rodeado de robles centenarios, parece un refugio fuera del tiempo. Emma, una niña de cabello castaño y ojos curiosos, lleva un vestido azul que contrasta con el dorado del entorno. Amadis, con su pelaje desaliñado y una cicatriz en la oreja izquierda, se mueve con cautela, como si cada paso fuera un acto de fe.
Emma extiende una mano, y Amadis, tras un momento de duda, se acerca. El contacto es breve, pero suficiente para sellar un pacto silencioso.
Capítulo II: El Hospital de la Colina Azul
San Isidro no es un hospital común. Rodeado de árboles y lirios silvestres, alberga un personal que no sólo cura cuerpos, sino también corazones. Es un lugar donde aún florece lo humano.
El edificio, de ladrillos rojizos y ventanas amplias, se alza en la cima de una colina que domina el valle. En su interior, los pasillos están decorados con cuadros de paisajes y frases inspiradoras. Cada rincón parece diseñado para ofrecer consuelo.
Capítulo III: El Golpe del Silencio
El intento de Emma por llevar a casa a Amadis desata el rechazo de sus padres, quienes ven en el perro una amenaza a su idea de “estatus”. La niña, decidida, encuentra en su tía Leticia un refugio para continuar la amistad.
Los padres de Emma, siempre impecablemente vestidos, representan un mundo de apariencias y normas estrictas. Leticia, en cambio, es todo lo contrario: una mujer de espíritu libre, con una casa llena de plantas y libros.
Capítulo IV: Leticia, el Refugio que Respira
En la casa cálida de Leticia, Emma y Amadis reconstruyen su vínculo. A diario se reencuentran antes del colegio, sorteando obstáculos y cultivando una amistad que desafía distancias y estaciones.
La casa de Leticia, con su jardín lleno de flores y su sala iluminada por lámparas de papel, se convierte en un santuario. Amadis tiene su rincón favorito: una alfombra junto a la chimenea.
Capítulo V: Cuando el Invierno Respira por la Ventana
La salud de Emma comienza a deteriorarse con la llegada del invierno. Nadie entiende la causa exacta de su enfermedad. Es ingresada al Hospital San Isidro bajo un silencio lleno de incertidumbre.
El invierno trae consigo noches largas y frías. Desde la ventana de su habitación, Emma observa cómo la nieve cubre el jardín del hospital, añadiendo una capa de melancolía al paisaje.
Capítulo VI: El Perro Que No Supo Rendirse
Amadis escapa del auto donde lo dejaron y llega al hospital. Encuentra la habitación 313 y, contra toda lógica, se lanza a la cama de Emma. Su presencia conmueve al personal. Emma sonríe. Es el primer síntoma de recuperación.
El viaje de Amadis hasta el hospital es digno de una odisea. Cruza calles, esquiva autos y sigue un instinto que parece guiado por algo más que su olfato.
Capítulo VII: El Observador de los Vínculos Imposibles
Isaac, neurólogo escéptico, comienza a observar a Amadis. Su investigación revela que el perro responde con patrones cerebrales ante estímulos relacionados con Emma. La ciencia se asoma, con respeto, a lo inexplicable.
Isaac, un hombre de cabello entrecano y mirada analítica, lleva años buscando respuestas en el cerebro humano. Amadis desafía todo lo que cree saber.
Capítulo VIII: El Cerebro del Amor
Isaac registra datos insólitos: Amadis reacciona anticipadamente a cambios en la salud de Emma. Lo que empezó como una curiosidad científica se transforma en un estudio lleno de asombro y reverencia.
El laboratorio de Isaac, lleno de monitores y gráficos, se convierte en un espacio donde la ciencia y la emoción convergen.
Capítulo IX: La Lección del Silencio
Amadis se acerca a un paciente anciano en silencio prolongado. Después de una hora junto a él, el hombre mueve la mano… y sonríe. El hospital entero comienza a mirar al perro no como un visitante, sino como un maestro discreto.
El anciano, un exmúsico, encuentra en Amadis una conexión que las palabras no pueden ofrecer.
Capítulo X: El Hospital del Corazón Abierto
Amadis es reconocido como “Asistente Honorario de Conexión Humana”. El hospital crea un programa de acompañamiento afectivo inspirado en él. Las puertas se abren, los corazones también.
El programa incluye sesiones donde pacientes y animales interactúan, creando un ambiente de sanación mutua.
Capítulo XI: Cuando el Viento Cambió de Dirección
Emma mejora. Isaac admite que la curación es más que química. Los pasillos del hospital huelen a esperanza. Amadis se convierte en leyenda viva.
La despedida de Emma y Amadis es emotiva, pero llena de promesas.
Epílogo: El Sueño de Amadis
Años después, se cuentan historias de un perro que sabía dónde hacía falta quedarse. Algunos lo llaman mito. Otros, milagro. Pero quienes lo vivieron, simplemente le llaman por su nombre: Amadis.
Las huellas de Amadis, ahora inmortalizadas en un mural del hospital, siguen inspirando a todos los que las ven.
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