🧀 Amigos de Trampa
Autor: Arthur Rojas Cuentos Literarios
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📚 Sinopsis:
“Amigos de Trampa” es una fábula moderna sobre la amistad, el humor y la valentía de tres ratones: Emmy, Lau y Nina, que sueñan con convertirse en comediantes de stand-up latino en un mundo donde una trampa puede ser el final… o el escenario. Con un tono hilarante y poético, esta historia rinde homenaje a los grandes del humor venezolano y a la resistencia que florece en la risa. Una comedia de supervivencia donde el queso es excusa, pero el amor y la risa son destino.
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✍️ Dedicatoria:
A los que resisten con una carcajada en la boca.
A Emilio, Laureano y Nina: por demostrar que el humor es un acto de amor y de coraje.
Y a todos los ratones que alguna vez soñaron con transformar su trampa en escenario.
—Arthur Roan
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🎭 Amigos de Trampa
(Texto completo)
Parte 1: El Encuentro Bajo el Gabinete
En una esquina del mundo,
donde el queso ya no abunda,
dos ratones se cruzaron
cuando el hambre más profunda
los llevó hasta una trampa
con resorte y con traición,
y un pedazo de tentación
que brillaba en la penumbra.
Uno, de paso elegante,
con bigote de aguacate,
hablaba en voz de poeta
y tenía humor de combate.
El otro, más despeinado,
mirada de queso viejo,
decía chistes del pueblo
con sabor a rabo e’ ajo.
—¡Hey, qué haces por aquí! —dijo el primero, inquieto—
—Buscando una cena digna, ¡y no morir en el intento!
—Jajaja, buena esa —respondió el más nervioso—
—Me hiciste reír, ratón… ¡Te mereces un Emmy hermoso!
Y con esa ovación tierna,
con un gesto de emoción,
le extendió la mano firme:
—Mi nombre es Emmy, campeón.
—¡Y el mío es Lau, compañero!
Y aunque el queso me seduce,
yo prefiero el buen humor…
¡aunque la barriga cruce!
Así, como quien no quiere
más que salvarse la noche,
nacía en esa alacena
una dupla sin reproche.
Dos ratones y una trampa.
Y una vocación: hacer reír,
antes que morir por queso
o por no poder huir.
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Parte 2: Chistes, Queso y Vocación
Emmy tenía talento
para el chiste con sarcasmo,
mientras Lau era el maestro
del refrán con entusiasmo.
Ambos soñaban en grande
aunque vivían en escombros:
querían hacer stand-up
para ratones del fondo.
—¿Y si fundamos un grupo? —dijo Emmy, sin pereza—
—Con chistes, queso y un mensaje… ¡y sin temor a la tristeza!
—Me gusta la idea —dijo Lau—
¡Y podemos invitar más roedores!
¡Y decir verdades grandes
sin temor a los temblores!
Fue entonces que apareció
una ratoncita brillante:
con orejitas de miel
y mirada de cantante.
Nina se llamaba ella,
sin apellido ni trampa.
Su voz tenía frescura
y su cola era una samba.
Emmy se rascó la frente.
Lau sudó por la nariz.
Ambos quedaron atónitos…
¡Qué belleza y qué matiz!
Pero Nina no era adorno
ni dulce sin argumentos:
ella hacía monólogos
y reía sin lamentos.
—¿Ustedes quieren hacer stand-up?
¡Yo nací con esa chispa!
¡Mi sueño es una tarima
con luces y risa viva!
—¡Bienvenida, reina del queso!
¡Te unes a la trampa cómica!
—¡Pero ojo con los egos! —dijo Nina—
¡Aquí gana quien no copia!
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Parte 3: La Ratoncita Rebelde y la Escoba Justiciera
El cartón tembló en silencio,
los ratones se abrazaron,
y en sus ojos de suspenso
dos lágrimas se asomaron.
—Se fue Nina… —dijo Emmy,
con voz de queso mojado—
—Yo la quería… en serio…
y eso que soy reservado.
—Y yo la amé también —Lau dijo,
sin esconder su emoción—
—Aunque jamás la invité
a ver mi presentación.
Pero al fondo, tras la grieta,
donde olía a grasa y sopa,
se escuchó un ruido de escoba
y una voz: —¡Epa! ¿Quién llora?
Nina entró con paso firme,
una mancha en la nariz,
y una ramita en la oreja
que brillaba en el tapiz.
—¿Qué les pasa, mis ratones? ¿Un drama de telenovela?
¿Creyeron que esta morocha iba a caer tan novata?
Emmy lloró de alegría,
Lau le hizo una venia honesta,
y Nina les sonreía
como actriz que se apresta.
Así nació la leyenda
de este trío singular,
con su humor de resistencia
y su trampa de altar.
Se llamaron “Los Sin Queso”
en su primer festival,
donde hasta las cucarachas
pagaron entrada legal.
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Parte 4: La Última Función y la Trampa Eterna
Una noche sin estrellas
y sin restos en la olla,
llegó el humano furioso
con escoba, luz y toalla.
Emmy, Nina y Lau, tensos,
se miraron con urgencia:
—¡Nos quieren borrar del mapa!
—¡Pero no de la conciencia!
Nina ideó una jugada
que haría a Nazoa llorar:
—¡Hagamos una función
que lo obligue a respetar!
Nina abrió con un monólogo
sobre lo absurdo del miedo:
—¡El humano se lava tanto
que perdió hasta el sentido del ruedo!
Emmy imitó a políticos
con voz nasal y de queso:
—¡Prometo más trampas seguras!
¡Y un futuro lleno de huesos!
Lau cerró con ironía,
crítica a los influencers:
—¡Postean su desayuno…
mientras pisan nuestros vientres!
El humano, confundido
por la risa inesperada,
soltó la escoba y corrió
como si viera una espada.
—¡Esta trampa es ya teatro!
—gritó Emmy con fervor.
—¡Aquí se vive riendo!
¡Y el humor es lo mejor!
Nina pintó con crayón:
“Aquí se ríe en cadena…”
Y Lau colgó un cartelito:
“Comedia sin condena”.
Desde entonces, cada noche,
al sonar de la alacena,
se oye un trío que se ríe
y hace temblar la condena.
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Fin.
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