Cuentos Literarios A R

• “Una colección de cuentos con realismo mágico, poesía y conciencia”

El Mirador de las Eternidades
La Ubicación Celestial
Suspendido entre el cielo y la tierra, El Mirador de las Eternidades se alza en un promontorio imposible donde las leyes de la geografía parecen haberse doblado por voluntad divina. Desde sus terrazas de mármol blanco veteado en oro, la vista abraza simultáneamente las aguas infinitas del océano y las cumbres nevadas de montañas que se pierden en las nubes.
El mar, de un azul tan profundo que parece contener todos los secretos del mundo, se extiende hasta el horizonte donde se funde con un cielo de tonos cambiantes. Las olas llegan con un murmullo constante y musical, como si entonaran una melodía ancestral que solo los grandes espíritus pueden comprender.
Los Jardines del Ensueño
Los jardines que rodean el establecimiento desafían toda lógica botánica. Aquí conviven jazmines de Damasco con cerezos del Himalaya, rosales de Castilla con orquídeas amazónicas, creando una sinfonía de fragancias que cambia con las horas del día. Senderos de piedra lunar serpentean entre fuentes cuyas aguas cantan al caer, y pérgolas cubiertas de glicinas milenarias proporcionan refugios íntimos para la contemplación.
Los árboles parecen haber sido plantados por los dioses: cipreses que se alzan como columnas de templos griegos, cedros del Líbano que susurran secretos bíblicos, y olivos cuyas ramas plateadas danzan con cada brisa marina.
El Interior Sublime
El Gran Salón de las Conversaciones
El corazón del Mirador es un salón circular con una cúpula de cristal que permite ver las estrellas incluso durante el día. Las paredes, forradas en madera de sándalo y nácar, están adornadas con mapas celestiales que cambian según la hora, mostrando las constelaciones que cada época histórica consideró sagrada.
Alrededor del salón se distribuyen alcoves semicirculares, cada uno con su propia chimenea que arde con llamas de colores imposibles: azul cobalto, verde esmeralda, dorado puro. Los muebles son obra de artesanos que nunca existieron pero que deberían haber existido: sillones tapizados en terciopelo que abraza como una caricia, mesas de ébano incrustadas con constelaciones de diamantes diminutos.
Los Salones Temáticos
El Rincón de los Poetas: Bañado en luz dorada perpetua, con estanterías que se elevan hasta perderse de vista, llenas de libros que escriben y reescriben sus páginas según el tema de conversación.
La Galería de los Visionarios: Sus ventanales ofrecen vistas que cambian según los sueños de quienes los contemplan: a veces muestran Florencia renacentista, otras el Londres de la época victoriana, o jardines de Bagdad del siglo IX.
El Observatorio de las Ideas: Una torre acristalada donde telescopios apuntan no solo a las estrellas, sino a los pensamientos que flotan en el éter intelectual del universo.
La Gastronomía del Infinito
Las Cocinas del Tiempo
Los chefs del Mirador han dominado el arte de cocinar no solo ingredientes, sino momentos históricos. Pueden servir el aroma exacto del pan que horneaba la madre de Mozart, o recrear el sabor del vino que bebió Omar Khayyam mientras componía sus rubáiyát.
El Menú Celestial
Entrantes de la Eternidad:
• Esencia de rocío del monte Parnaso, servida en copas de cristal de roca
• Pétalos de rosa de los jardines de Samarkanda, cristalizados con miel de Himeto
• Aceitunas que crecieron en el huerto donde Platón enseñaba, aliñadas con aceite de olivos milenarios
Platos Principales del Alma:
• Peces que nadaron en los ríos del Paraíso, preparados con especias que Marco Polo solo soñó encontrar
• Cordero alimentado con hierbas de las praderas donde pastoreaba David el salmista
• Aves que volaron sobre los jardines colgantes de Babilonia, asadas en hornos que arden con fuego sagrado
Postres de la Inspiración:
• Néctar que destilan las musas al amanecer
• Frutas de árboles que crecen en la dimensión donde habitan los sueños no soñados
• Dulces elaborados con azúcar que endulzó las lágrimas de felicidad de los grandes artistas
Las Bebidas del Olimpo
La bodega contiene vinos de viñedos imposibles: cepas que crecieron en las laderas del monte Olimpo, caldos fermentados en ánforas bendecidas por Dionisio, licores destilados de la esencia pura de la inspiración poética.
Los sommeliers pueden servir la bebida exacta que acompañó cada momento de genialidad: el té que bebía Li Bai mientras escribía sus versos inmortales, el café que mantuvo despierto a Voltaire durante sus noches de escritura, o el agua pura del manantial donde Sócrates lavó sus pies antes de beber la cicuta.
La Música de las Esferas
Instrumentos invisibles tocan melodías que nacen de las conversaciones mismas. Cuando dos grandes mentes coinciden en una idea, las arpas celestiales resuenan en armonía perfecta. Cuando surge un debate apasionado, violines cósmicos añaden tensión dramática. La música del Mirador es la banda sonora de la historia del pensamiento humano.
El Servicio de los Ángeles
Los camareros son seres que han perfeccionado el arte de la hospitalidad a través de milenios. Anticipan cada necesidad antes de que nazca, aparecen con la discreción de las sombras y desaparecen como suspiros. Sus manos nunca tiemblan, sus sonrisas nunca se desvanecen, y sus oídos están siempre atentos a cada matiz de la conversación para proveer exactamente lo que cada momento requiere.
El Tiempo Suspendido
En El Mirador de las Eternidades, el tiempo fluye de manera diferente. Una conversación puede durar una eternidad y parecer un instante, o desarrollarse en minutos que contienen siglos de sabiduría. Los relojes marcan no las horas, sino los momentos de revelación, los instantes de epifanía, los segundos de gracia donde el universo revela sus secretos más profundos.
Este es el escenario donde las almas más brillantes de la historia se encontrarán para tejer, con hilos de palabras y pensamientos, el tapiz más hermoso jamás concebido: la conversación perfecta que trasciende tiempo, espacio y mortalidad.

Aquí comienzan las tertulias.

Posted in

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar