Cuentos Literarios A R

• “Una colección de cuentos con realismo mágico, poesía y conciencia”

🌿 La Casa de al Lado

Una fábula escrita con polen
Por Arthur Rojas

[Acto I]

Donde la flor nos recibió por la sombra
(Entradas del diario de Jobe)

Entrada 1 – Día 1 del Pétalo Anónimo
Llegamos anoche. Éramos cinco.
El jardín se alzaba inmenso, ordenado como un sueño. Cada hoja parecía tallada por luz.

Nunca antes había estado en una metrópoli vegetal. Para mí, hija de rocío y barro, era como despertar dentro de una flor abierta solo para nosotros.
Las ramas eran firmes. Las sombras, tibias. El néctar, dulce como rumor de infancia.

Yo no sabía entonces que todo eso era prestado. Ni que el mismo lugar que nos abrazaba,
se convertiría en jaula sin mover una rama.

Mi nombre es Jobe. Mis alas son finas, verdes, y cantan solo cuando nadie las escucha.

Entrada 2 – Día 4 del Polvillo Ligero
El trabajo no falta.
Hoy devoré más de treinta pulgones de una hoja enferma. La alivié. Me sentí útil.

Una abeja me miró pasar. No agradeció. Murmuró algo sobre “plaga auxiliar”.
Los escarabajos dorados pasaron poco después, arrastrando su blindaje con orgullo.

—La migración debilita la savia —dijo uno.
—Pronto no cabrán en los tallos —respondió otro.

Me miré en un charco. Seguía siendo yo.
Seguía siendo verde.

Entrada 3 – Día 8 del Estigma Torcido
Nos mudamos a la Casa de al Lado.
No era una casa en realidad, sino un conjunto de hojas entrelazadas, donde los tallos susurraban y los pétalos no preguntaban de dónde venías.

Allí viven decenas de alas como las mías. Luciérnagas nocturnas, escarabajos escarlata, grillos tímidos.
Cada uno con su historia guardada entre las patas.
Cada uno con un nombre pronunciado solo en sueños.

Por las noches escribo este diario en hojas caídas. Lo guardo dentro de un pétalo seco.
Nadie lo ha leído.
Nadie debe leerlo aún.

[Acto II]

Donde el frío no pregunta el origen

Entrada 6 – Día 18 del Viento Vertical
El Escarabajo Dorado pasó otra vez.
Esta vez no dijo nada. Solo se detuvo. Me miró.
Y se fue.

Esa misma noche, desaparecieron dos luciérnagas.
Dijeron que fueron “relocalizadas”.
Nadie las vio salir volando.

Desde entonces, he escondido mi diario entre las raíces.
Por si llega el viento equivocado.

Entrada 7 – Día 21 de la Sombra Constante
Hoy todo se apagó.
La flor donde vivíamos fue pisoteada por un enjambre de redes.
La avispa de seguridad gritaba números, y los números eran nuestros nombres.

No resistí. No corrí.
Me escondí en un nido abandonado, y desde allí vi cómo se llevaban a uno, luego a otro.

No dijeron por cuánto tiempo.
Solo que eran “procesos de retorno”.
Retorno a dónde, si de allí veníamos huyendo?

La Casa de al Lado quedó vacía de zumbidos. Solo el eco de alas temblorosas.

Entrada 8 – Última noche escrita
He sido delatada.
Un zancudo me vio escribir. Me llamó por mi nombre. Gritó que yo “planeaba algo”.

No planeo nada, solo recordar.
Me llevarán esta noche. Lo sé.
La escarcha ya se forma en los tallos y los barrotes de aire se están cerrando.

He vuelto al pétalo donde guardo estas hojas. Las he sellado con polen.
Si alguien las encuentra, que sepa:
Vinimos a vivir, no a invadir. Vinimos a volar, no a conquistar.

Me llamo Jobe.
Y la dignidad no se pide, se vive.

[Acto III]

Donde lo que florece ya no puede callar
(Narrado por el padre de Jobe)

Cuando supe que habían llevado a Jobe al Terrario de Espera, supe también que no saldría.
Allí las alas se enfrían.
Allí el tiempo no es calendario, es castigo.

Dijeron que esperaban transportarla “de vuelta”.
Pero no hay vuelta al polvo. No hay patria en el exilio del que escapa.

Cuando llegó la noticia de su muerte, no lloré.
Fui en silencio a la Casa de al Lado.
Entre las raíces encontré el pétalo seco.
Allí estaba su diario.
Lo abrí.
Y sentí que su voz no se había ido.
Solo estaba esperando que alguien la leyera.

Jobe no murió en el frío.
Murió esperando ser vista.

Y ahora su voz vuela.
Como vuelan las semillas que no piden permiso para florecer.

🖋️ Epígrafe final (puede ir en la portada interior o en una hoja suelta)

P op“La dignidad no se pide, se vive.
Como el polen. Como la savia.
Como las alas que no piden permiso para cruzar el jardín.”
F I N

Posted in

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar