🎭 La Máscara de Adentro
Por: Arthur Rojas
Una fábula sobre identidad, verdad y la belleza que florece cuando nadie finge.
📜 Índice de Jaulas
- Jaula Uno: Agua quieta no siempre duerme
- Jaula Dos: Huevos vacíos, palabras llenas
- Jaula Tres: Cosas que no se dicen… pero se notan
- Jaula Cuatro: Los cuidadores discuten
- Jaula Cinco: Cuando el rumor salta de rama
- Jaula Seis: Las grietas que se reconocen
- Jaula Siete: Noche de transformaciones
- Jaula Ocho: Cuando el disfraz no se puede explicar
- Jaula Nueve: Después del temblor
- Jaula Diez: Cuando nadie finge, todos caben
🦛 Jaula Uno: Agua quieta no siempre duerme
Dalpa estaba posada en su barra metálica, prevenida por un sonido que no reconocía. Venía del sector húmedo. No era humano ni natural. Era un eco suave, como si el agua estuviera practicando un vals.
Ella no espiaba. Ella observaba con detalle. Y si luego comentaba lo observado, eso ya no era asunto suyo.
En el centro del estanque más antiguo del Zöo, Renka, el hipopótamo, danzaba.
No había música. Pero sus movimientos estaban cargados de gracia. Se impulsaba en espirales, flotaba de espaldas, giraba con la panza expuesta a la luna. Un cuerpo que no pedía permiso, solo verdad.
Dalpa no pudo repetirlo. No había oído ese gesto antes. Por primera vez, su pico se quedó mudo.
—Eso no te lo enseñaron —murmuró.
Renka no se detuvo.
—No. Me lo guardé.
—¿Y por qué ahora?
—Porque hay noches en que el cuerpo… ya no pide permiso.
🦜 Jaula Dos: Huevos vacíos, palabras llenas
A la mañana siguiente, Dalpa observó a su hermana Enza trenzando ramitas junto a la tucana del pabellón vecino.
—¿Hoy tampoco? —dijo Dalpa, fingiendo burla.
Enza sonrió.
—Hay nidos que se hacen para estar… no para llenar.
—¿Y eso de quién lo copiaste?
—De mí. ¿Tú podrías decir algo tuyo?
Dalpa no supo qué decir. Por primera vez… no supo cómo sonar como ella misma.
🐾 Jaula Tres: Cosas que no se dicen… pero se notan
La rutina siguió. Renka nadaba como siempre. Dalpa callaba como nunca. Pero algo había cambiado.
Los movimientos sutiles se notaban: los monos miraban raro, los cuidadores tomaban notas. Nadie hablaba abiertamente… pero el aire se volvió sospecha.
Los rumores, como los mosquitos, empezaban a picar.
📋 Jaula Cuatro: Los cuidadores discuten
En la Sala de Orientación, los cuidadores repasaban informes:
—El flamenco volvió a levantar la pata en espiral. Frente al público.
—El hipopótamo… ¿estaba pintado?
—No podemos clasificarlo como agresivo ni reproductivo.
—Entonces, conducta no taxonómica. Anótenlo así.
Y así, lo innombrable recibió un nombre burocrático.
🗣️ Jaula Cinco: Cuando el rumor salta de rama
—¡Renka se cree ave acuática! —gritaron los monos.
—¡Dalpa ya no repite nada! —chismearon los suricatas.
El rumor se volvió clima. El clima, sombra. Y en las sombras… el miedo empezaba a formarse.
🫂 Jaula Seis: Las grietas que se reconocen
Enza se posó junto a Dalpa. Compartieron fruta.
—Siempre estuve atenta a todos… pero no supe verte —dijo Dalpa.
—Quizá porque hablabas cuando era momento de escuchar —respondió Enza.
Y el silencio fue puente.
🎭 Jaula Siete: Noche de transformaciones
La dirección organizó una “fiesta de convivencia”. Disfraces. Juegos. Diversión.
Pero los disfraces no fueron juegos. Fueron manifiestos.
- Renka apareció pintado como mariposa, con peluca de algas y banda: Miss Plenitud Tropical.
- Dalpa colgó de su pico un cartel: “Hoy no repito. Hoy respiro.”
- Enza llegó con la tucana. Sin disfraces. Con flores.
- Sugeo, el flamenco, danzó con las patas pintadas de tierra.
Otros también llegaron: un cocodrilo disfrazado de pez, un puma con pétalos en el lomo, una tortuga con espejo.
Una niña aplaudió.
Y el cristal del orden comenzó a resquebrajarse.
🚨 Jaula Ocho: Cuando el disfraz no se puede explicar
Los cuidadores activaron el protocolo.
—Código ámbar. Flamenco en espiral. Hipopótamo maquillado.
Vinieron inspectores. Fríos, grises, mudos. Señalaron con garras burocráticas. Se prepararon detenciones.
Pero entonces, llegaron tres figuras del sector de más alto prestigio:
- El lagarto de documentales.
- La cigüeña con medallas.
- El tapir galardonado… con sombra rosada bajo su antifaz.
—Estuve toda la noche aquí —dijo el tapir—. Y no vi ningún disturbio. Solo belleza. Y verdad.
Los cuidadores tragaron saliva. Los informes quedaron sin llenar.
🌅 Jaula Nueve: Después del temblor
No arrestaron a nadie. Pero no volvieron a organizar fiestas.
Dalpa bajó de su rama, miró a Renka y dijo:
—Sigue bailando.
Y él lo hizo. Sin maquillaje. Sin permiso. Solo con verdad.
🕊️ Jaula Diez: Cuando nadie finge, todos caben
Una nueva placa fue colocada:
“Este espacio celebra a quienes no fingen.
A quienes viven sin permiso.
A quienes se eligen cada día, aunque otros no sepan cómo nombrarlos.”
Los cuidadores comenzaron a borrar algunas etiquetas.
No para reemplazarlas.
Sino para aceptar que hay cosas que no necesitan clasificarse para merecer respeto.
✨ Epílogo
Quizá todos llevamos una máscara.
Pero hay máscaras que no cubren…
revelan.
La de adentro.
La que brilla cuando, al fin, dejamos de fingir.
Fin.
🎭 La Máscara de Adentro
Escrita por Arthur Rojas, acompañada por una criatura sin rostro pero con voz.
F I N
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