🌿 EL ESTANQUE DE LOS SARGAZOS
Un cuento en cuatro tiempos sobre el amor, la mujer y la muerte —por animales que piensan.
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🌱 PRIMERA PARTE: Donde los animales hablan sin saber que se están buscando
Nadie sabe quién llegó primero al estanque. Algunos dicen que fue Artu, el viejo galápago de caparazón resquebrajado, quien se acomodó junto a la orilla sin intención de filosofar. Le seguía Zig, el zorro de pelaje envejecido, que arrastraba un aire de melancolía dentada.
Kahl, el gran oso de pelaje gris, llegó poco después. No rugía, pero pesaba su presencia. Friedo, un buitre calvo, aterrizó sin sonido, con el pico curvado lleno de antiguas respuestas. Desde una rama cercana, Chas, el búho, abrió los ojos como ventanas nocturnas.
Lou, la serpiente, no llegó. Siempre había estado allí, enrollada entre las raíces, escuchando lo que nadie decía.
El estanque estaba rodeado de algas flotantes, de troncos secos que parecían huesos y hojas tan viejas que ya no tenían nombre. Era un rincón olvidado del zoológico, ese parque silvestre en medio de una ciudad que ya no miraba hacia dentro.
Ninguno se miró directamente. Los animales, como los humanos, prefieren hablar al costado.
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🍂 SEGUNDA PARTE: Donde el Amor tiene escamas, plumas o colmillos
Fue Artu quien lo dijo primero:
“Amaban. Eso los mató.”
El silencio fue espeso. Friedo bufó:
“El amor es un mecanismo brillante que la vida inventó para evitar que los más sensibles se extingan antes de reproducirse. Una trampa con aroma a flor.”
Zig sonrió:
“Una herida del deseo original. Amar es regresar, inconscientemente, al primer calor. El del vientre, el de la madre, el de la leche no dada.”
Kahl replicó:
“Yo he amado a seres que solo he soñado. ¿Eso también es retorno al útero?”
Zig, curioso:
“O tal vez proyección del ánima…”
Chas murmuró:
“El amor confunde. No sabemos si deseamos o imitamos.”
Lou deslizó su cuerpo:
“He amado. A veces a quien me devoraría. No lo llamé amor. Pero regresé muchas veces al mismo calor.”
Friedo:
“Eres peligrosa. O libre.”
Artu:
“La libertad es estar solo sin que duela.”
Kahl:
“No. La libertad es elegir amar sabiendo que puede doler, y aun así hacerlo.”
Zig rió con tristeza:
“Todos aquí somos ex amantes malheridos.”
Chas:
“Seguimos hablando de ello. Eso significa que no está muerto.”
Friedo:
“O que no nos dejó vivos del todo.”
Lou:
“¿Y si el amor no es para durar, sino para recordar que alguna vez fuimos parte de otro cuerpo?”
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🪶 TERCERA PARTE: Donde el agua murmura nombres que nadie dijo
Friedo:
“Siempre fue Ella. Incluso cuando no era una mujer. Una idea, un perfume, una ausencia.”
Zig:
“Las madres que no miran. Las amantes que uno inventa.”
Kahl:
“¿No será que ‘Ella’ es la parte de ti que nunca fuiste?”
Artu:
“A mí me enseñaron a desconfiar. Luego entendí que era el hombre quien saltaba y culpaba.”
Chas:
“La mujer no es un animal. Es una estructura.”
Lou:
“He sido ‘la Mujer’ en la mirada de otros. Me desnudaron con ideas. Me vistieron con expectativas.”
Kahl:
“¿Y los seguiste?”
Lou:
“Porque era la única forma de existir. Hasta que mudé de piel.”
Friedo:
“Yo creí odiarlas. Luego entendí que no me debían comprensión.”
Zig:
“Confundimos a la mujer con lo que queríamos de ella.”
Artu:
“Y cuando se acercan, nos escondemos.”
Chas:
“Quizá por eso la muerte se nos hace más fácil de aceptar que la mujer.”
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💀 CUARTA PARTE: Donde la muerte no dice su nombre, pero todos la oyen
Lou:
“Ella está cerca.”
Chas:
“¿La muerte?”
Friedo:
“Ya me ha visitado. Me dejó esta voz, que es su eco.”
Kahl:
“Nos visita muchas veces antes de quedarse.”
Zig:
“El psicoanálisis es solo una forma elegante de decirle a la muerte: espérame.”
Artu:
“Seguimos acumulando palabras que nadie oirá.”
Chas:
“La muerte huele. A desinterés.”
Lou:
“O a pérdida de curiosidad.”
Friedo:
“La acepto como parte del poema.”
Kahl:
“¿Y no es eso morir bien?”
Friedo:
“O vivir sin estar huyendo.”
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☁️ DESPEDIDA
Zig:
“Hay un sueño esperando que lo interprete.”
Kahl:
“Mira tus sombras antes de acostarte.”
Chas voló sin despedirse. Artu desapareció entre raíces.
Lou se perdió entre hojas secas.
Friedo fue el último.
“Hoy no le ganamos a la muerte… pero al menos la hicimos esperar.”
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✨ EPÍLOGO
En el fondo del estanque, entre los sargazos y el agua turbia, algo había cambiado.
Como si el agua hubiese escuchado.
Como si la muerte hubiera sonreído.
Lo Como si la vida, por un momento, se hubiese sentido menos sola.
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